El 26 de febrero el sector VTC salió a defender su futuro

El 26 de febrero, desde primera hora, el sector VTC se movilizó frente al decreto ley que amenaza las licencias, los puestos de trabajo y la estabilidad de cientos de familias en la Comunidad Valenciana.

No se trataba de una protesta puntual ni de una reacción exagerada. El nuevo decreto de movilidad que prepara la Generalitat podría introducir limitaciones severas a la actividad urbana de las VTC, algo que, de confirmarse, afectaría directamente a miles de trabajadores y a la viabilidad de numerosas empresas del sector.

SLT fue la única organización sindical que apoyó de forma incondicional al sector VTC, convocando y respaldando la movilización con claridad y sin ambigüedades. Mientras otras organizaciones decidieron no implicarse, estuvo junto a los conductores, respaldando la suspensión de la actividad y priorizando la asistencia a la manifestación como medida de presión legítima.

El mensaje en la calle fue claro y directo:

“NO AL DECRETO LEY CONTRA LOS TRABAJADORES DE LA VTC”

La jornada de movilización se enmarca en un clima de tensión creciente entre modelos de transporte. El sector del taxi también ha realizado protestas en los últimos días reclamando una regulación más restrictiva, planteando el debate entre un sistema fuertemente regulado o un modelo que, según su visión, podría derivar en una liberalización perjudicial para sus intereses.

Ante este escenario, el vicepresidente tercero y conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, ha anunciado que la Generalitat convocará la próxima semana una reunión entre representantes del taxi y de las VTC para intentar encontrar una solución. El propio conseller ha reconocido la necesidad de abordar la convivencia entre ambos sistemas y ha advertido que, si no se alcanza un entendimiento, el Consell tomará las decisiones que considere oportunas.

Para el sector VTC, la preocupación es evidente. Si el nuevo decreto incluyera una prohibición o limitación efectiva de la actividad en entornos urbanos, el impacto sería inmediato: pérdida de empleo, cierre de empresas y un golpe directo a la estabilidad de miles de familias que dependen de esta actividad.

La movilización respondió a esa amenaza concreta. No fue un gesto simbólico ni una demostración vacía. Fue una reacción ante una situación que generaba inseguridad jurídica y un riesgo real de destrucción de empleo.

En paralelo a la protesta, se ha trabajado analizando el alcance del decreto en preparación, valorando sus consecuencias reales y defendiendo la necesidad de una regulación equilibrada, que garantice la convivencia entre modelos sin sacrificar puestos de trabajo ni eliminar actividad económica.

Fruto de ese trabajo, hemos conseguido la paralización del decreto que pretendía aplicarse sin consenso ni garantías suficientes para los trabajadores y trabajadoras.

Desde el primer momento, SLT ha estado encima del asunto, analizando el contenido del decreto, valorando sus consecuencias reales y actuando con responsabilidad y firmeza ante la empresa y las instancias correspondientes. Nuestro objetivo ha sido claro: defender vuestros derechos y evitar medidas perjudiciales impuestas de manera unilateral.

Desde SLT queremos agradecer expresamente a todos los compañeros y compañeras su comportamiento ejemplar, su responsabilidad y su actitud durante todo este proceso.

La serenidad, el respeto y la unidad demostradas por la plantilla han sido claves para reforzar nuestra posición y hacer posible esta paralización.

Cuando la plantilla responde con madurez y compromiso, el mensaje es claro: hay fuerza colectiva, hay criterio y hay dignidad. Este resultado también es vuestro.

El debate ahora se traslada a la mesa institucional. Pero el mensaje ya ha quedado claro: cualquier regulación debe tener en cuenta el impacto social y laboral de sus decisiones.

La defensa de los puestos de trabajo no es una consigna ni un eslogan. Es una responsabilidad.

PORQUE DEFENDER A LA PLANTILLA NO ES POSTUREO, ES RESPONSABILIDAD.

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